Criterio del 7mo Arte... LIFE Por Adán Salgado Andrade

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LIFE

Por Adán Salgado Andrade

El gran astrofísico estadounidense Carl Sagan (1934-1996), gustaba de recurrir a una analogía en relación a la vida extraterrestre. Decía que si la gente creía que el bonachón gordito Santa Claus podía en una sola noche, a razón de tres segundos por hogar – como en ese entonces, el número de hogares en el planeta, le llevaba a ese cálculo –, entregar tantos regalos para alegrar a millones de personas, ¿por qué, entonces, muchos dudaban de la existencia de vida en otros mundos?

Me parece muy acertada su comparación, pues la existencia de vida extraterrestre, ha sido sistemáticamente puesta en duda o, peor aún, negada completamente. Estados Unidos, sobre todo, ha tratado de ocultar cualquier evidencia de aquélla, como si el aceptarla, pusiera en duda principios teológicos o morales o su ¿supremacía tecnológica armamentista?

Eventos tan bien estudiados y evidenciados como lo sucedido en Roswell, Nuevo México, han tratado de “explicarse” mediante absurdos y teorías “científicas” poco convincentes, con tal de negar que, en efecto, desde hace siglos o miles de años, quizá, nuestro planeta ha sido, digamos, visitado por avanzadas civilizaciones que, para comenzar, tienen la capacidad de viajar, no de forma convencional, sino que muy probablemente su forma de desplazamiento sea no espacial, sino a través de dimensiones que ni remotamente conocemos.

Pero hay científicos, como Frank Drake, que afirman que la vida extraterrestre existe. Drake propuso una ecuación que permitiría calcular el número de planetas que probablemente podrían tener vida. De acuerdo con los más conservadores cálculos, realizados en 1961, año en que dio a conocer tal ecuación, podría haber, tan sólo en la Vía Láctea, nuestra galaxia, entre 1000 y cien millones de planetas con algún tipo de vida. Incluso, actualizada tal ecuación, tomando en cuenta variables que ahora ya se conocen, indica que habría al menos dos planetas con vida en nuestra galaxia o quizá hasta unos 280 millones. Extrapolemos tales cálculos a todo el universo, con millones de galaxias y tendríamos millones de planetas habitados. Es más, últimamente, gracias a los poderosos telescopios que se han emplazado para estudiar el espacio, los astrónomos han hallado a planetas, cuyas condiciones, permitirían albergar algún tipo de vida.

Son cuestiones para ponernos a pensar que, en efecto, nunca hemos estado solos. Sería, pues, arrogante, afirmar que no hay vida extraterrestre.

Pero quien no ha puesto nunca en duda la vida alienígena es la industria cinematográfica. Sólo hay que recordar los trabajos pioneros, por ejemplo, de Georges Méliès, como su “Viaje a la Luna”, en donde curiosos luníferos interactúan con los terrícolas que osan invadir su planeta.

Y ha sido una muy valiosa veta, particularmente para Hollywood, cuya vida extraterrestre se ha vuelto tan cotidiana en la así llamada ciencia ficción, que ha impulsado, incluso, la creación de los efectos especiales, tratando de mostrarnos de lo que son o serían capaces de hacernos los alienígenas.

Es justamente lo que propone la cinta estadounidense Life, dirigida por el cinesta suizo-chileno Daniel Espinoza. De este director se conocen trabajos como Children 44, basado en un asesino serial que operó en la URSS de los años 1930’s. O su Safehouse, una casa de seguridad operada por corruptos agentes de la CIA.

En Life, una mezcla entre el Alien de Ridley Scott  y Gravity, de Alfonso Cuarón, Espinoza propone lo que sucedería si, de repente, descubriéramos indicios de vida bacteriana extraterrestre en Marte, en estado de hibernación. Dada la natural curiosidad del ser humano, los astronautas de la Estación Espacial Internacional, que son los que hacen tal descubrimiento, se proponen revivir al singular microorganismo, lográndolo, para su muy grata sorpresa.

Pero lo que no saben es que enfrentarán una pesadilla espacial que se les saldrá de control.

Esa premisa es, quizá, la parte más original de la cinta de Espinoza, de que, muchas veces, es preferible no jugar con lo desconocido y más vale dejar en paz ciertos enterrados secretos, enterrados, justamente, por la maldad intrínseca y los peligros que, en su momento, desplegaron.

Aplícase muy bien aquí ese popular refrán que dice que “quien busca, encuentra”.

Life se exhibe en salas comerciales.

                                     English translation by Gimena Joelson

LIFE

 

The great American astrophysicist Carl Sagan (1934-1996) liked to resort to an analogy in relation to extraterrestrial life. He said that if people believed that the good-natured Santa Claus could in a single night, at the rate of three seconds per household -  the number of homes on the planet, led him to that calculation at that time-, To cheer millions of people, why, then, many doubted the existence of life in other worlds?

I think their comparison is very correct, since the existence of extraterrestrial life has been systematically doubted or, even worse, completely denied. The United States, above all, has tried to conceal any evidence of it, as if accepting it would challenged theological or moral principles, or its technological arms supremacy?

 Events as well studied and evidenced as what happened in Roswell, New Mexico, have tried to be "explained" by absurdities and unconvincing "scientific" theories, in order to deny that, indeed, for centuries or perhaps thousands of years, our planet has been, say, visited by advanced civilizations that, to begin with, have the capacity to travel, not in a conventional way, but most likely their form of displacement is non-spatial, but through dimensions that are not even remotely known.

But there are scientists, like Frank Drake, who claim that extraterrestrial life does exist. Drake proposed an equation that would allow to calculate the number of planets that could probably have life. According to the most conservative calculations, made in 1961, the year in which he made known such an equation, there could be, in the Milky Way, our galaxy, between 1000 and 100 million planets with some kind of life. Even updating this equation, taking into account variables that are now known, indicates that there would be at least two planets alive in our galaxy or maybe up to about 280 million. Extrapolate such calculations to the entire universe, with millions of galaxies and we would have millions of inhabited planets. Moreover, lately, thanks to the powerful telescopes that have been placed to study space, astronomers have found planets, whose conditions, would allow to shelter some type of life.

These are questions to make us think that, indeed, we have never been alone. It would be arrogant to say that there is no extraterrestrial life.

But the one who has never doubted the alien life is the film industry. One only has to remember the pioneering work, for example, of Georges Méliès, as his "Journey to the Moon", where curious luniferous interact with Earthlings who dare to invade their planet.

And it has been a very valuable vein, particularly for Hollywood, whose extraterrestrial life has become so everyday in so-called science fiction, which has even prompted the creation of special effects, trying to show us what they are or would be able to make the aliens.

It is precisely what the US film “Life”proposes, directed by Swiss-Chilean cinematographer Daniel Espinoza. Movies from Espinoza like, Children 44, based on a serial killer that operated in the USSR of the 1930's. Or his Safehouse, a security house operated by corrupt CIA agents.

In "Life", a mix between Ridley Scott's Alien and Alfonso Cuaron's Gravity, Espinoza proposes what would happen if, suddenly, we discovered signs of extraterrestrial bacterial life on Mars, in hibernation. Given the natural curiosity of the human being, the astronauts of the International Space Station, who are the ones who make such a discovery, intend to revive the unique microorganism, achieving it, to their very pleasant surprise.

But what they do not know is that they will face a space nightmare that will get out of control.

This premise is perhaps the most original part of Espinoza's tape, that often it is preferable not to play with the unknown, and it is better to leave in peace certain buried secrets, buried, precisely, by the intrinsic evil and the dangers that at the time deployed.

Here could apply very well that popular saying that  says "Seek and ye shall find".

 

 "Life" is exhibited in movie theatres.

By Adán Salgado Andrade

 

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