Criterio del 7mo Arte... La Balsa. Por Adán Salgado Andrade

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LA BALSA

 Por Adán Salgado Andrade 

Durante la historia de la humanidad, siempre ha existido la predisposición, en distintas culturas y tiempos, a la aventura. Las exploraciones de todo tipo, tanto por tierra, agua y cielo, han dejado su huella.

Por ejemplo, hay evidencia de que Abubakari II, emperador de Mali de 1310 a 1311, reino de África – antes de que comenzara la incursión de blancos para apropiarse ilegalmente de gente para usarlos como esclavos –, realizó un viaje a lo que hoy es América, con tal de saciar su curiosidad. Debe de haber desembarcado, según indican estudios, en lo que hoy es Brasil, en donde la tribu Garifuna, clamaban los antiguos europeos que los conocieron, tenía raíz africana. También hallaron calabazas de botella, de las que sirven para hacer guajes, propias de África. Y sus flechas eran como las usadas por los malíes. Todos ellos, elementos que indicaban la presencia de Abubakari II y los hombres con los que emprendió tan largo viaje… del que nunca regresó, pues las frágiles embarcaciones de entonces, no podían permitir un viaje tan largo de ida y de regreso, sobre todo porque no estaban tan diestros aún en la navegación.

De los vikingos, también se sabe que llegaron a costas de lo que hoy es Estados Unidos. Comandados por Leif Erikson, hijo de Erik el Rojo, navegando en sus drakkars, incómodas, pero rudas embarcaciones, equipadas con velas y remeros, llegaron a costas norteamericanas hacia el año 1000 DC, fundando Vinland, pero no buscando nada más allá que, quizá, saciar esa curiosidad de aventura.

Años más tarde, Marco Polo hizo lo suyo, entre 1271 y 1295, surcando los mares para llegar, siendo aún adolescente, a los reinos de Mongolia y China, en donde se hizo muy cercano a distintos monarcas, aprendiendo cuatro lenguas tártaras y profundos conocimientos de las culturas orientales. De tantas experiencias, escribió su famosa obra Los Viajes de Marco Polo, con la cual dio a conocer interesantes aspectos de aquellas naciones. Regresó a Venecia siendo un experimentado cuarentón.

Más recientemente, el aventurero noruego Thor Heyerdahl (1914-2002), se hizo famoso en 1947, por navegar en una muy frágil embarcación, la Kon-Tiki, hecha tan sólo de madera y otros materiales nativos de Perú, al estilo de los incas. Navegó desde éste país a la Polinesia Francesa, distante unos ocho mil kilómetros de la ubicación inicial. Lo hizo para demostrar que las antiguas civilizaciones podían realizar largos viajes por mar y relacionarse entre sí con lejanos pueblos. Heyerdahl realizó posteriores viajes, igualmente aventurados, en igualmente frágiles embarcaciones, para demostrar sus teorías.

De esa proeza, se hizo la cinta Kon-Tiki, del 2012, dirigida por Joachim Rønning y Espen Sandberg, coproducción de Noruega, Dinamarca, Alemania, Suecia e Inglaterra, que muestra todos los periplos que corrieron los tripulantes.

Esa expedición fue repetida por el español Kitin Muñoz, quien en 1990, logró llegar también a la Polinesia en una frágil embarcación, la Uru, “hermana” de la usada por Heyerdahl, quien, incluso, lo felicitó. Esa felicitación, la puso Muñoz al inicio del libro que escribió al respecto, titulado “La expedición Uru”, publicado en 1990.

En fin, que no faltan aventuras así, algunas, incluso, mortales, de las que nada se supo más, luego de haber zarpado los avezados viajeros.

La cinta “La Balsa” (The Raft), del 2018, coproducción de Suecia, Dinamarca, Alemania y Estados Unidos, es un documental dirigido por Marcus Lindeen, que se refiere al también épico viaje que emprendió el antropólogo mexicano Santiago Genovés (1923-2013), en una poco atractiva balsa de acero que él mismo diseñó, bautizada como Acali (La casa del agua, en náhuatl), que parecía más una caja de zapatos, que una embarcación. Medía 12 por 7 metros, y sólo tenía velas para desplazarse, nada más, pues Genovés deseaba algo que pudiera poner en tensión a la tripulación, el motivo de su aventurero “experimento”.

La tripulación constó de seis hombres y cuatro mujeres, cruzando el Atlántico, saliendo de las Islas Canarias, hasta llegar a la isla mexicana de Cozumel. Parte de la narración la reconstruyen algunos de quienes participaron en el viaje, las cuatro mujeres y uno de los hombres, un japonés. Las notas del viaje, dejadas por Genovés, son narradas por Daniel Giménez Cacho.

Genovés quería saber si la tripulación, expuesta a situaciones límite, podía generar un comportamiento violento.

Quizá la situación más extrema que afrontaron, fue el hallarse en el paso de una tormenta. Genovés desoyó órdenes de su capitana, de que buscaran refugio en alguna isla cercana. Hasta la destituyó, pues ella se rehusó a cumplir esa peligrosa orden.

Y es en donde el antropólogo, egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, se dio cuenta que él, y no sus tripulantes, había desarrollado una conducta hostil, que casi acaba con el experimento.

Genovés fue parte de la segunda expedición, la Ra, que llevó a cabo Heyerdahl, en 1969, la cual fracasó, pues les hicieron falta unos amarres a la frágil embarcación para sostener el mástil, sin los cuales, aquélla se separó y se hundió. Fueron rescatados por un yate.

Probablemente de esa experiencia, Genovés desarrolló su aventurero espíritu, pero quizá prefirió no llegar al extremo de viajar en una frágil balsa y la Acali, como dije, se hizo de acero totalmente.

Como siempre, experimentos así, se tornan polémicos. A la Acali, los medios informativos se referían como el “Bote del Sexo”, en el que se llevaban a cabo orgías y otras “perversiones”. La ponían de lo peor, tanto, que una carta firmada por varios antropólogos de la UNAM desconocieron ese, que no consideraban “experimento antropológico”.

Pudiera ser que para limpiar el nombre de Genovés y su marítima aventura, se haya realizado el documental, el que, realmente, nos hace sentir algo de lo aventurado, y hasta peligroso, del viaje.

Quizá a muchos, luego de verlo, nos den ganas de hacer algo así. Al menos, cruzar una laguna en una lancha de remos, no tan frágil.

“La Balsa” se exhibe en la Cineteca Nacional y salas comerciales.

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